rehabilitación de PRÓTESIS DE RODILLA

Vamos a ver cuáles son los pasos a seguir durante una rehabilitación de prótesis de rodilla.

Antes de empezar, cabe destacar la gran variabilidad que existe entre pacientes. Unos evolucionan rápido, sin apenas dolor y a otros les toca sufrir. También pueden surgir complicaciones y es muy importante que tanto el paciente como el responsable de la rehabilitación sepan detectarlas rápidamente para avisar al médico.

Algunos hospitales facilitan información a sus pacientes antes de la operación. Les dan una charla donde aprenden a detectar si hay una infección, qué síntomas pueden saltar las alarmas y qué aspecto tendría la rodilla si se infecta. Asimismo, se les informa sobre cómo limpiar la herida, qué hacer con ella en la ducha y cómo secarla correctamente para minimizar el riesgo de infección. Debido a que este no es el caso en todos los hospitales, te animo a pedirle a tu médico que te facilite información si éste no te la ha dado.

No me voy a extender más en lo que respecta a las complicaciones. Vamos con las fases de la recuperación.

FASE 1: Reducir el dolor, recuperar la movilidad y activar la musculatura

¿Cuándo debo comenzar con la rehabilitación? Cuanto antes. Una vez termina la operación, empieza una contrarreloj en la que debemos conseguir recuperar toda la movilidad y para ello necesitamos movimiento. De lo contrario, la ausencia de movimiento contribuirá a la formación de tejido fibroso que generará adherencias y limitará el rango de movimiento. Si, por ejemplo, no recuperamos el rango completo en extensión, el paciente no podrá recuperar la marcha normal y caminará con cojera.

Reducir el dolor

Para controlar el dolor es importante entender cómo funciona. Te recomiendo que leas el blog sobre dolor crónico. Pero, en resumen, no te obsesiones con el dolor. Simplemente está ahí para proteger la zona de un gran daño que acaba de sufrir (la operación). Con lo cual, cuanta menos atención le prestemos, menos reforzaremos esos circuitos dedicados al dolor y menos probabilidades habrá de que se cronifique. Aparte de no prestarle atención (que puede resultar difícil), tenemos otras opciones para reducir el dolor como estimular la zona ya sea con el tacto (diferentes texturas, diferentes presiones, con los ojos abiertos, con los ojos cerrados, etc.), con la temperatura (frío/calor) o con el movimiento. Todo lo anterior, realizado en un entorno seguro y controlado donde tú sabes exactamente lo que va a pasar y consideras que no supone ninguna amenaza, ayuda a reducir esa hipersensibilidad.

Eso sería todo en cuanto al dolor. Pasamos a la movilidad.

movilidad

Queremos conseguir recuperar toda la movilidad de la rodilla. Para ello, debemos tener en cuenta que la rodilla no se mueve únicamente en flexión y extensión, sino que también tiene un componente de rotación (interna y externa) y una rótula que asiste el movimiento.

movilidad de rótula

A mi me gusta empezar con la rótula. Normalmente, la movilizo yo como fisio, pero también le enseño al paciente cómo puede hacerlo en casa para que vaya haciéndolo varias veces al día.

Movilizo la rótula en tres direcciones: de arriba a abajo, de medial a lateral y en círculos (ambos sentidos).

En este vídeo podéis ver cómo lo hago:

movilidad en flexión y extensión

Después, toca movilizar en flexión/extensión.

Primero lo puede hacer el fisio de forma pasiva. Pero, debéis tener en cuenta que el fisio solo está con vosotros 1 hora al día en el mejor de los casos, con lo cual vais a tener que hacer ejercicios de manera activa en varias ocasiones a lo largo del día. ¿Cuántas veces? Cuanto más, mejor. El movimiento, junto con el bombeo que hace la contracción del músculo, es lo que ayuda a drenar todo el líquido que se encuentra en la rodilla. El estar parado hace que el líquido que se encuentra en la rodilla se vuelva más denso y aumente la sensación de presión y dolor.

Os dejo algunos ejemplos para trabajar la flexión/extensión de manera activa.

Flexión asistida con goma:

Flexión asistida desde sentado:

Movilidad en flexión:

Extensión de cuádriceps:

movilidad en rotación

Vamos con la rotación. No tiene mucho misterio, girar todo lo posible hacia dentro (rotación interna) y girar todo lo posible hacia fuera (rotación externa). Tened en cuenta que la tibia tiene que poder girar hacia dentro para flexionar y rotar hacia externo para extender. Van de la mano.

Ejercicios que podéis hacer:

Rotaciones tibiales:

Esto es suficiente para que os hagáis una idea. Solo mencionar un gran aliado más, caminar y hacer bici o elíptica. Este trabajo de ‘‘cardio’’ os permitirá acumular un gran volumen de repeticiones (¿cuántos pasos das en media hora?¿cuántas veces flexionas y extiendes la rodilla en la bici? Todo ayuda a acumular un gran número de repeticiones con una intensidad baja).

activar la musculatura

Como hemos dicho anteriormente, no todo puede ser trabajo pasivo. Tened en cuenta que tras la operación, la musculatura se encuentra inhibida. Es decir, se han producido una serie de cambios en el cerebro que hace que resulte difícil contraer la musculatura (por eso te cuesta contraer el cuádriceps y, si lo consigues, probablemente no puedas mantener la contracción por mucho tiempo). No es más que un mecanismo para proteger la zona dañada, pero debemos revertirlo.

Yo utilizo la electroestimulación para provocar la contracción a través de corrientes, mientras le pido al paciente que contraiga voluntariamente.

Os dejo un ejemplo para el cuádriceps:

Hago lo mismo con el isquio.

Otra forma de trabajar la musculatura son los isométricos. Son una muy buena herramienta porque permite al paciente trabajar en un entorno seguro sin dolor donde, simplemente, tiene que mantener la posición durante un periodo de tiempo.

Podemos empezar en la camilla, haciendo isométricos resistidos manualmente. Después, podemos pasar a estos:

Isométrico sissy:

Puente de isquio isométrico:

FASE 2: Control del dolor e inflamación, conseguir últimos grados de movilidad y trabajo de fuerza

control del dolor e inflamación

Llegados a este punto, deberíamos tener la inflamación controlada (rodilla sin líquido, que no tengamos episodios de derrame, etc.). El dolor suele ir a la par que la inflamación, con lo cual si no hay inflamación, simplemente tendremos molestias en los últimos grados de movimiento, especialmente en flexión.

conseguir los últimos grados de movilidad

A mi me gusta utilizar varias herramientas: empezar desde posiciones seguras donde no actúe la gravedad para permitirle al paciente que explore cómodamente, estiramientos o posiciones mantenidas que molestarán en un principio, pero si el paciente consigue relajarse y reducir la tensión, notará cómo el cuerpo va cediendo y, por último, ayudarme de la gravedad y algo de carga externa para que me lleve a rangos más profundos.

Os dejo unos ejemplos:

Trabajo en flexión desde cuadrupedia:

Estiramiento asistido con goma:

Sentadilla profunda asistida (dejamos que actúe la gravedad):

trabajo de fuerza

Aquí vamos a progresar el trabajo que hasta ahora habíamos hecho en camilla o con los isométricos.

Para empezar a trabajar la fuerza, me gusta emplear máquinas. Me parece la forma más segura de progresar, ya que está todo controlado. Si no tenemos acceso a máquinas, no pasa nada, hay otras opciones igual de efectivas.

En este punto de la rehabilitación, suelo hacer uso del trabajo con restricción de flujo porque me permite trabajar con una intensidad alta sin necesidad de usar cargas externas altas. En otras palabras, limitamos la cantidad de oxígeno que llega al músculo y hacemos que el ejercicio sea mucho más intenso, consiguiendo más adaptaciones.

Aquí tenéis un ejemplo:

A la hora de trabajar la fuerza, sigo teniendo en cuenta que hay una inhibición (como hemos mencionado anteriormente). Con lo cual, uso estrategias que me ayudan a revertirla. Algunos ejemplos son los isométricos, los excéntricos y el trabajo con metrónomo.

Os dejo algunos ejemplos:

Isométrico:

Excéntrico:

Metrónomo:

Estas son las herramientas; solo queda seleccionar bien los ejercicios, ajustarlos al contexto en el que nos encontramos y progresarlos adecuadamente.

FASE 3: Trabajo de fuerza avanzado y vuelta a la práctica deportiva (opcional)

Si todo ha ido bien, el paciente ya no tiene dolor, disfruta de todo el rango de movimiento y ambas piernas tienen la misma masa muscular y fuerza. De ser así, únicamente nos queda seguir progresando con los ejercicios de fuerza y continuar con todo aquello que nos ha permitido llegar hasta aquí (trabajo de movilidad, cardio, …), ya que es lo que nos mantendrá en forma.

Os dejo algunos ejemplos de lo que podríamos ver a estas alturas:

Peso muerto rumano:

Peso muerto unilateral:

Caminar hacia atrás:

En caso de querer retomar un deporte (pádel, golf, esquiar, …) habría que hacer una progresión de trabajo pliométrico para volver a saltar, correr y cambiar de dirección (si no se practica un deporte también es conveniente hacerlo por los beneficios de salud que nos aporta este trabajo). En otro post hablaré sobre ello.

Espero que os haya servido de ayuda. Cualquier duda, no dudéis en contactar conmigo y si, por cuestiones de distancia, no puedo ayudaros presencialmente, siempre podemos trabajar online a través de videollamada.

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