tratamiento conservador de lca (mi experiencia)
¿Es posible retomar el deporte sin operarte del ligamento cruzado anterior?
En este artículo os voy a contar cómo ha sido mi experiencia tras haberme roto el ligamento cruzado anterior y haber retomado el deporte sin necesidad de pasar por quirófano.
Es cierto que, una vez te rompes el ligamento cruzado anterior, te surgen dudas sobre si podrás volver a competir y, si lo haces, si podrás hacerlo al mismo nivel que antes. Los datos no mienten, son pocos los que retoman la actividad deportiva y menos aún los que logran competir al nivel previo a la lesión.
Otro miedo que nos surge es el de operarse. En mi caso, cuando me lesioné por primera vez en el 2015, escuché algún caso que había decidido no operarse y seguía compitiendo en su deporte. Sin embargo, decidí operarme. Por aquel entonces, con la poca información que tenía, me daba la sensación que operarse era la opción más segura.
Pasaron los años y en el 2021 me volví a romper. Tardé 6 años, pero es algo muy común en pacientes que se operan de LCA romperse la misma plastia o el ligamento de la rodilla contraria. En ese momento, ya había terminado la carrera de fisioterapia y tenía más conocimiento sobre la lesión. Era consciente de que el éxito del tratamiento conservador es bastante alto si haces una buena rehabilitación y te ahorras el daño que produce una segunda operación en la rodilla (algo que no tenemos en cuenta; una cirugía es una lesión). Así que, decidí no operarme y comencé mi rehabilitación.
dolor, inflamación y rango de movilidad
Esta vez, la inflamación no fue tan exagerada como la primera vez que me rompí. Aún así, era consciente de que la inflamación es necesaria y parte del proceso natural para reparar el tejido dañado. Con lo cual, dejé que la inflamación siguiese su curso y me centré en moverme lo máximo posible. Continué yendo al gimnasio y adapté los ejercicios.
Es un error pensar que el cuerpo necesita reposo absoluto después de una lesión. Una cosa es querer proteger la zona dañada para no provocar más daño y otra completamente distinta es convertirse en un sedentario.
Si ponemos sobre una balanza mantenernos activos dentro de nuestras posibilidades y parar por completo, los beneficios que nos otorga el movimiento son claramente superiores. Tened en cuenta que el movimiento, el bombeo generado por la contracción y relajación del músculo es lo que nos ayuda a nutrir la articulación, hacer llegar nutrientes y eliminar sustancias de desecho. El movimiento modula el dolor, desensibiliza los nervios que tras la lesión reducen su umbral y mandan señales de dolor al cerebro constantemente. De no ser así, el dolor se cronificaría. La tensión mecánica aportan información a los tejidos dañados sobre cómo orientarse correctamente, evitando así un tejido de mala calidad que aparecería en caso de no recibir ningún estímulo.
Durante las primeras semanas, la movilidad de mi rodilla estaba bastante limitada. Notaba un tope cuando trataba de extender y veía las estrellas cuando iba hacia flexión. El proceso de recuperar la movilidad completa requirió de mucha paciencia y de capacidad de relajarme en posiciones desagradables donde el cuerpo te está pidiendo salir de ahí. Creo que lo que más me ayudó fue mezclar estiramientos con isométricos. Hacía un isométrico para cuádriceps, por ejemplo, mantenía una sentadilla isométrica durante 1’30’’ y, acto seguido, trataba de sentarme sobre los talones durante otro 1’30’’. La primera vez que trataba de sentarme sobre los talones era muy desagradable, pero el isométrico me permitía relajar más la musculatura y llegar a grados más profundos de flexión de rodilla.
Evidentemente, para conseguir toda la movilidad utilicé múltiples herramientas; los estiramientos, los isométricos, el ejercicio de fuerza haciendo todo el rango de movimiento disponible y ejercicios de movilidad analíticos.
Poco a poco me fui notando más cómodo hasta que ya conseguí sentarme con el culo completamente pegado sobre los talones, hacía sentadillas profundas sin dolor, etc.
trabajo de fuerza
En cuanto al trabajo de fuerza, me centré en:
Limitar el rango de movimiento de las sentadillas para evitar rangos de mucho dolor y avanzar poco a poco.
`Introducir ejercicios unilaterales como zancadas, búlgaras, etc. para reducir la asimetría.
Utilizar máquinas como extensiones de cuádriceps, curl de isquio, prensa de pierna, … para aislar al máximo la musculatura que quería trabajar.
Progresar en los isométricos. Acabé aguantando posiciones a una pierna durante 3-5 minutos. Es una gran herramienta para reducir la inhibición cortical que aparece tras una lesión.
Os dejo algunos ejemplos:
Isométrico para isquio
Sentadilla frontal con cajón
Trabajo de pliometría
Llegamos al paso más importante. El trabajo de pliometría. Es el eslabón que unirá el trabajo de fuerza con el trabajo de carrera y con nuestro deporte.
El punto de partida dependerá de cada caso. En mi caso, pude empezar a trabajar los saltos apoyándome sobre una barra para hacer un poco de fuerza con las manos y así reducir el impacto sobre la rodilla. Hay casos en los que tenemos que regresar incluso más la carga y trabajar con otras variantes que impacten menos sobre la rodilla (son ejercicios que se hacen tumbado boca arriba con el pie apoyado sobre la pared).
Cabe destacar, que no debemos esperar al último momento para implementar los saltos. Se puede combinar con el trabajo de fuerza una vez esté controlado el dolor y la inflamación.
Os dejo un ejemplo de cómo empecé a trabajar los saltos:
Saltos asistidos a 2 piernas:
Para progresar los saltos debemos utilizar todas sus variantes:
Saltos bilaterales con y sin desplazamiento
Saltos unilaterales con y sin desplazamiento
Saltos al cajón bilaterales y unilaterales
Saltos en distintas direcciones (horizontal, lateral, …) bilaterales y unilaterales
Saltos consecutivos en distintas direcciones bilaterales y unilaterales
Ya por último, terminaríamos con el trabajo de aceleraciones, sprints y cambios de dirección.
Hasta aquí mi rehabilitación. A día de hoy sigo haciendo deporte (fútbol, pádel, esquí, …) sin ningún tipo de problema ni inestabilidad.
Espero haber podido aclararos alguna duda a los que estáis pasando por este duro proceso. Recordad que esta lesión no es el fin del mundo, ni mucho menos, y que la cirugía no es el única solución para retomar el deporte.
Cualquier duda, no olvidéis poneros en contacto conmigo.

